El comienzo de una Nueva Historia
El emblemático traspaso de mando se desarrolló en medio de tres fuertes replicas del terremoto ocurrido el pasado 27 de febrero. Mientras en el Salón de Honor del Congreso Nacional Sebastián Piñera juraba como Presidente de la República, en las calles de Valparaíso la gente corría hacia los cerros alertados por la llegada de un tsunami. Las medidas pro empleo, económicas, habitacionales y educacionales no se hicieron esperar. Por Priscilla Guerra
Estaba todo listo y dispuesto, pero una seguidilla de movimientos telúricos truncó la solemne ceremonia que investía a Sebastián Piñera Echenique como el nuevo Presidente de la República de nuestro país.
Pasadas las 11 horas con 30 minutos (del jueves 11 de marzo de 2010), el hasta entonces Mandatario electo emprendía rumbo al Congreso Nacional junto a su esposa Cecilia Morel. Hasta ahí todo marchaba bien.
En tanto, en Santiago, pero mucho más temprano, la ex Gobernante Michelle Bachelet Jeria llegaba con sus ministros al Palacio de La Moneda para retratarse por última vez. Disfrutó de unas cuántas horas como máxima autoridad para luego decir adiós a Chile entero.
Había sido una mañana tranquila. En la residencia presidencial de Cerro Castillo, en Viña del Mar, Piñera comenzó sus actividades con la fotografía oficial junto a sus nuevos titulares de Estado y subsecretarios.
Asimismo, en Valparaíso, la alfombra roja del Parlamento era testigo de la llegada de las autoridades civiles y militares, ministros salientes y entrantes, senadores, diputados, ex Presidentes, embajadores, Jefes de Estado, animadores de televisión, cantantes, la ex Miss Universo Cecilia Bolloco, y el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. Y es que todos quisieron estar presentes y acompañar al nuevo Mandatario de Chile por los próximos cuatro años.
Cuando el reloj marcó las 11 horas con 39 minutos un fuerte terremoto (7.2 en la Escala de Richter) sacudió a la Región del Libertador Bernardo O?Higgins, provocando temor entre los invitados que tomaban posiciones en el Salón de Honor. El movimiento telúrico dejó perplejo a los Presidentes extranjeros, quienes no pudieron disimular sus caras de preocupación mientras la tierra se remecía.
En cambio, en el resto del país la inquietud se apoderó nuevamente de los chilenos, luego que la Oficina Nacional de Emergencia (Onemí) decretó alerta temprana de tsunami desde la Región de Coquimbo a la Región de La Araucanía. Sin embargo, la ceremonia siguió su curso, faltaban pocos minutos para el medio día y Bachelet hacía ingreso en medio de los aplausos de los asistentes.
El recién asumido Presidente del Senado, Jorge Pizarro (DC), dio inicio al acto protocolar, y el flamante Gobernante hizo su entrada para ser saludado y felicitado por todos los invitados.
Tanto fue lo que se remeció la tierra que las autoridades olvidaron el protocolo. Se improvisó durante gran parte del acto. Luego del juramento de Sebastián Piñera hubo minutos de incertidumbre. Entre susurros, el titular de la Cámara Alta le comentaba a la ex Mandataria que tenía que "sacarse la banda y la piocha", pero Bachelet le contestó que eso es "después", porque primero es "la piocha". Luego le señaló: "la banda es mía", refiriéndose a que Piñera tenía una propia.
Al continuar con el acto republicano otro percance se hizo presente y fue justamente con la piocha de O'Higgins (el símbolo del poder), que tras ser colocada se desprendió. Rápidamente el edecán del Senado, capitán de navío Santiago Jamán, resolvió la situación. Recogió la piocha y utilizó una de sus medallas para sujetarla junto a la banda presidencial. Pero con tanto alborotó, y mientras se comenzaba a entonar el Himno Nacional, nadie recordó que Bachelet y el nuevo Gobernante debían intercambiar sus puestos en la testera, saliéndose nuevamente del protocolo oficial.
La otrora Presidenta se retira del Salón junto a sus ministros. Y otra vez reina el desorden. Los ex secretarios de Estado estaban sentados en las primeras filas y era el turno de llenar los cupos con el nuevo gabinete, sin tener claro el orden de las precedencias ministeriales. Tuvo que ser el ministro de Defensa Nacional, Jaime Ravinet, quien resolvió la situación. Posteriormente, juraron los titulares de las carteras, encabezando la nómina el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, a quien se le leyó un decreto en particular.
La sencilla ceremonia concluyó pasadas las 12 horas con 30 minutos. Ya se había anunciado que sería un cambio de mando austero, dada la situación de catástrofe que vive el país. Estaba contemplado ajustar los tiempos, para que rápidamente el nuevo Jefe de Estado y su gabinete se pusieran a trabajar en la reconstrucción de Chile, pero el protocolo no contempló nuevas replicas durante el acto solemne. Todos los planes y la agenda del Mandatario cambiaron.
Réplica del Bicentenario
El susto que pasaron las autoridades extranjeras fue tal que apenas terminó la ceremonia muchos partieron de regreso a su país de origen. Ante las réplicas, un medio de prensa español captó las caras de susto de los Jefes de Estado. Como en una reacción en cadena, los líderes invitados miraron hacia el techo del edificio.
Las imágenes del Presidente de Bolivia, Evo Morales, y su par de Paraguay, Fernando Lugo, dieron la vuelta al mundo. Sus rostros de terror lo decían todo: nerviosismo y miedo. Esa era la mezcla. Mientras el Mandatario de Ecuador, Rafael Correa, y la Gobernante de Argentina, Cristina Fernández, trataban de mantener la calma, el Presidente colombiano, Álvaro Uribe, intentó abandonar la sala, pero no se le permitió por razones de seguridad. Incluso, la máxima autoridad de Perú, Alán García, comentó sus impresiones sobre las réplicas a la salida del Congreso y dijo: "fue un honor haber compartido con el pueblo chileno un moviendo sísmico. Es la mejor forma de ser solidario después de la tragedia que se vivió".
Pasadas las 21 horas, el Mandatario regresó a la capital. Realizó un breve trayecto, donde observó el cariño de la gente y, finalmente, llegó a La Moneda. Recibió, por primera vez, los honores de la Guardia de Palacio. Tras unos minutos, salió por uno de los balcones de la Casa de Gobierno y entregó su primer discurso. Luego se dirigió hasta la Plaza de la Constitución y realizó un pequeño homenaje a las victimas del terremoto, al encender unas velas, siempre acompañado de la Primera Dama, Cecilia Morel.
Medidas para la emergencia
El Ejecutivo nombró al nuevo director de la Onemi y fue la vocera, Ena Von Baer, quien dio a conocer su nombre. Se trata de Vicente Nuñez, constructor civil que hasta ese momento se desempeñaba como gerente de Integración RRHH en la empresa Walmart Chile.
Y antes de ser investido como Presidente, Piñera adelantó que su Programa de Gobierno debía ser reformulado para atender las necesidades del país, pero luego de visitar en terreno las zonas más afectadas por el terremoto fue más allá y se atrevió a decir que para reconstruir Chile era fundamental modificar el Presupuesto 2010.
Por eso, luego de la ceremonia de cambio de mando, el Gobernante se puso de inmediato a estructurar su plan de obra. Uno de los principales anuncios fue declarar Estado de Catástrofe en la Región de O?Higgins, ya que según dijo "hay daños significativos en Rancagua" y agregó que era necesario "desplegar a las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad ciudadana".
También visitó Constitución, donde aprovechó de anunciar su primer proyecto de ley: el bono marzo de 40 mil pesos, el que beneficiará a un millón de familias, incluyendo a la clase media. Con esa decisión, su primera promesa de campaña fue cumplida a cabalidad. Además se comprometió a trabajar, sin pausas, en la reconstrucción del país.
Asimismo, el Presidente anunció el envío de dos iniciativas legales que permitirán enfrentar de mejor manera la actual situación: la Ley de Emergencia y el Proyecto de Reconstrucción. El primero, para utilizar todas las herramientas y recursos disponibles. El segundo, reformulará el Presupuesto de la Nación 2010, ya que las prioridades de Chile han cambiado. En ese mismo sentido, el Jefe de Estado explicó que la austeridad, la reasignación de gastos, el uso de los ahorros externos del país junto al apoyo crediticio internacional y la ayuda del sector privado, serán claves para enfrentar la catástrofe.
Y, precisamente, esa planificación que comenzó el 11 de marzo fue materializada a tres semanas de ocurrido el terremoto. El Gobierno lanzó un paquete de medidas de ayuda inmediata para todos los afectados. Era, por lejos, uno de los anuncios más esperados.
El plan abarca un total de US$ 111 millones, que incluye bonos para los damnificados y la creación de 60 mil nuevos puestos de trabajo temporales en las zonas más afectadas. Los anuncios corrieron por cuenta de los ministros de cada área involucrada: Juan Andrés Fontaine (Economía), Joaquín Lavín (Educación) y Felipe Kast (Mideplan).
Habrá un fondo de reparación de colegios municipales por 10 mil millones de pesos. Además, se entregará una beca de 30 mil pesos mensuales por seis meses para 20 mil estudiantes de educación superior de las zonas más afectadas.
Fontaine dio a conocer las medidas orientadas al sector de la pesca, uno de los más damnificados. Y Kast se enfocó en las soluciones para quienes tienen sus casas destruidas. De hecho, señaló que su cartera aportará 20 mil nuevas mediaguas, que se sumarán a las 20 mil aportadas por Un Techo Para Chile y que deberán estar construidas antes del 11 de junio, "fecha en que comienza el Mundial de Fútbol", recordó.
PIE DE FOTO: Gentileza Presidencia de Chile