Ponerme del Lado de los Trabajadores Nunca fue un Problema

Publicado el 2010-05-02
Osvaldo Andrade, diputado y ex ministro del Trabajo: 

"Ponerme del Lado de los Trabajadores Nunca fue un Problema"

El pasado lo condena. Quizás es para bien. Osvaldo Andrade aún es recordado por su buena gestión como ministro del Trabajo y eso se reflejó en su elección como diputado. Pero ahora va por más. Es candidato a presidir el Partido Socialista. Y si bien, no descarta encabezar una opción presidencial, prefiere ir piano piano. Antes de eso, su principal tarea, en un mediano plazo, es reconstruir una Concertación entre la izquierda y el centro. Y como parlamentario espera legislar sobre la AFP estatal y diálogo social. 
Por Jorge Correa 
Fotografías: Mauricio Jadrievic

Cuando camina por la calle o en alguna actividad social, todavía hay personas que le dicen "ministro". Y es así. Su paso como secretario de Estado (11 de marzo de 2006 al 10 de diciembre de 2008) marcó tendencia. Y para muchos hizo su pega. 
Pero habrá que dar vuelta la página. Osvaldo Raúl Andrade Lara (56 años. Nació el 2 de junio) resultó electo diputado por el distrito 29 (Puente Alto, San José de Maipo, Pirque y La Pintana) obteniendo, en las pasadas elecciones parlamentarias del 13 de diciembre, 54 mil 69 votos, que se representaron en un 29,88%. Logró la primera mayoría, superando por casi 10 mil votos a su más cercano competidor (Leopoldo Pérez, RN). 
Además, se presenta como candidato en las internas del Partido Socialista, a realizarse el próximo domingo 25 de abril. Corren con iguales opciones el senador Fulvio Rossi y su par Marcelo Díaz. 
Y por lo mismo, tiene una agenda apretada. Después de conversar con Revista Ingenieros del Cobre se reunió con varios dirigentes y militantes de la colectividad de calle París y luego viajó a la Región del Maule. Es decir, nuevamente está en campaña. 
Y su sello es único. Proviene de una familia ligada a Puente Alto y al mundo del trabajo y la Minería. Su padre, de igual nombre, fue un obrero salitrero, pescador iquiqueño y regidor en el Gobierno de Eduardo Frei Montalva. Ingresó en 1969 al PS. Y antes de ser ministro del Trabajo y Previsión Social, ejerció su profesión de abogado (egresó de la Universidad Católica en 1976) de manera particular, vinculado a varios sindicatos y apoyando a la Confederación de Panificadores y a la Pastoral Obrera. Posteriormente, se desempeñó como secretario municipal de El Bosque (1991). Sus hermanas Carmen (ex ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Sernam) y Nancy han seguido sus pasos. Desde luego, su esposa (casado desde los 22 años) Myriam Olate (ex subdirectora de Gendarmería de Chile) y sus tres hijos también lo han acompañado en cada uno de los desafíos que emprende. 
Pero su vida no es sólo política. Y aunque fue seleccionado nacional de básquetbol (mide 1,80 cm), su gran pasión es Colo-Colo. Ve los partidos y está muy atento a lo que ocurre con el equipo de sus amores. "Leo mucho documento de trabajo, informes y trato de estar al tanto de lo que ocurre a diario en la prensa", indicó. Mira televisión. Le encantan los programas de deporte, naturaleza y música. Se califica como un "rockero antiguo" y escucha a Phill Collins y Serrat. Y si bien, no es cocinero frecuente, tiene sus delicadeces. "Me gusta cocinar almejas a la parmesana y choros al alicate. Soy bueno para los porotos (cualquier tipo). Es mi plato favorito y si le agregas un pedazo de carne lo encuentro fascinante", explicó. 
Suele pescar los fines de semana y viajar al Cajón del Maipú y a la casa de un amigo en El Quisco. "Nos tomamos unos copetes, qué se yo. Conversamos de cualquier cosa, menos de política", agregó. 
Pero sus logros van más allá de la especialidad culinaria. Fue el primer secretario de Estado en tener un blog, acercó posiciones entre el Sindicato de Futbolistas y la Asociación Nacional de Fútbol (2007) y siempre ha defendido a los trabajadores. De hecho, durante su gestión se aprobaron 53 leyes a favor de los trabajadores. Se destaca: la Reforma Previsional; la nueva Justicia Laboral, con tribunales especiales, procedimientos más rápidos y con un defensor laboral; la Ley de Subcontratación, que terminó con los trabajadores de primera y segunda clase, el feriado para las nanas, el nuevo salario mínimo, entre otras iniciativas.
Pero no todo ha sido felicidad. Estuvo detenido, durante el Gobierno Militar; perdió en las parlamentarias de 2001, cuando se presentó como diputado por La Cisterna, El Bosque y San Ramón (obtuvo un 16% y le ganó el UDI Iván Moreira y la DC Eliana Caraball); tuvo problemas en su colectividad cuando apoyó la candidatura del senador Alejandro Navarro en desmedro de José Antonio Viera-Gallo y con más de un dolor de cabeza tuvo que lidiar cuando la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) alzó la voz. Es más, aún se recuerda la situación laboral en Agrosuper, el conflicto de los trabajadores subcontratados de Codelco, la muerte de Rodrigo Cisternas en Arauco, sus críticas al sector privado, el comienzo de la crisis del salmón y sus impasses con los ministros Andrés Velasco y Santiago González. 

Entre Puente Alto y el Deporte

¿De qué forma la imagen de su padre le ha servido como modelo a seguir?
No sólo la de mi padre. Él nació en las Oficinas de Santa Isabel y se crió en Iquique. A los 20 años llegó al Hospital de San José de Maipo. El fue siempre socialista, un obrero que incursionó en las salitreras, fue funcionario de la Municipalidad de Puente Alto y terminó siendo regidor. Fue un gran viejo. Y soy hijo de doña Carmen Lara, auxiliar de enfermería de Doñihue. Llegó a Puente Alto y trabajó en el Hospital Josefina Martínez. Nací en Puente Alto y me eduqué en la Escuela Domingo Matte Mesías.

¿Cómo le marcó el haber estado detenido durante el Gobierno Militar?
Después del Golpe Militar era dirigente de la Juventud Socialista. Tenía 20 años y estuve detenido varias veces. Caí detenido en el Regimiento e Investigaciones de Puente Alto, en la Cárcel de San Bernardo, en Investigaciones en General Mackenna, en el Estadio Chile y en la Penitenciaria. También estuve en Villa Grimaldi, en Cuatro y Tres Álamos, en Puchuncaví y en la Cárcel Pública. Si las experiencias son para bien o mal dependerá de cómo se expresen en la vida. Es un tema que lo tengo superado. Fue una experiencia y una etapa dura, pero era joven y soltero. Esas cosas ayudan. 

Pero ¿cómo pudo complementar lo que le estaba ocurriendo con sus estudios y la práctica del básquetbol?
Jugué Básquetbol. Fui seleccionado nacional y capitán del equipo chileno. Era  bueno. Por mi estatura, usted comprenderá, que fui conductor. No pensé jamás meterme debajo de la tabla. Tengo una experiencia rica, porque el básquetbol me permitió viajar y construir una integración social, con momentos gratos y casi anecdóticos. 

¿Cómo cuáles?
Salía a jugar por Chile estando con autorización de la Fiscalía Militar. En Montevideo, por ejemplo, antes de jugar tenía que ir al Consulado, a registrar que estaba en esa ciudad y que no me había escapado. Y en la tarde, me colocaba la camiseta chilena. Practiqué básquetbol hasta joven. Precisamente, por las prisiones, mi regularidad era un tanto relativa. Jugaba, volvía o caía preso. Y el básquetbol requiere de consistencia que no estaba dispuesto a dar. A los 28 años lo dejé. 

Pero si usted practicaba básquetbol, ¿cómo se explica que le guste el fútbol y sea tan fanático de Colo-Colo?
Siempre el fútbol me ha gustado más. Era bajito y mi hermana Carmen, siendo menor, era más alta. Ella practicaba atletismo y yo fútbol. Me gustaba mucho. Mi entrenador en la quinta infantil de Colo-Colo era José Santos Arias. Y me sugirió que practicara básquetbol. Pero bueno, se perdió a un gran futbolista y se ganó a un muy buen basquetbolista (risas). 

Pero ¿qué tipo de hincha es y cómo se calificaría?
Hace tiempo que no voy al estadio con frecuencia, porque me preocupa tanta violencia. Uno debe ir a pasarlo bien y estar tranquilo y no preocuparse por otras cosas, pero sigo a Colo-Colo. Veo los partidos en mi casa. Estoy al tanto de los cambios, de los jugadores y de los campeonatos ganados, y eso es más difícil porque son tantos (risas). Pero también veo la NBA.  

¿Cómo compensa su relación profesional y laboral con su vida familiar?
Existe una muy buena relación. Tengo 34 de casado y hay ciertos ritos y conocimientos mutuos que permiten mirar las cosas con cierta tranquilidad. Ella también trabaja. Diría que, a veces, tiene una pega un poco más jodida que la mía. Pero se hace con mucha comprensión y respeto por los espacios. Estuve detenido cuando pololeaba con mi mujer, así que comprende que esta vida es azarosa. 

"Hice la Pega"

Teniendo mucha aceptación y reconocimiento de la gente, ¿por qué decide dejar el cargo de ministro del Trabajo?
Tenía la percepción de que lo que continuaba era la cosa parlamentaria. Y para ser candidato debía salir, por un tema formal, un año antes de las elecciones. Soy puentealtino. Nacido, formado y criado y le debo mucho a eso. Me ha ido bien. Tengo una buena profesión, fui ministro y creo que un buen ministro y sentía que había una cierta deuda con los míos. Me motiva el poder generar condiciones y oportunidades. Y en Puente Alto y La Pintana viven 980 mil personas. Es el mundo popular, que requiere atención y que tiene mucho talento, pero está muy estigmatizado. 

¿Ese será su principal desafío?
Cuando se habla de Puente Alto se habla de Puente Asalto. Y los cabros de La Pintana prefieren no poner en su currículum que allá viven. Quienes están cerca de la Florida, ponen que son de La Florida. Y quiero luchar contra eso. Ha existido un intento inequívoco por generar una estigmatización del mundo popular. 

Siendo ministro tuvo que contrarrestar varios hechos importantes, como el conflicto de los subcontratados de Codelco y más de algún problema con su par Andrés Velasco, ¿cómo enfrentó esas situaciones?
Siempre he tenido una vocación por el mundo del trabajo. En consecuencia, tengo la convicción de que cuando la Presidenta me convocó a ser ministro lo hizo sabiendo quién soy, lo que pienso y lo que aportaré. Y en un gobierno de coalición, los ministros no pensamos igual. Y por lo mismo, ponerme del lado de los trabajadores nunca fue un problema. Enfrentar esos problemas no era fácil, pero cuando la solución venía por el autoritarismo, me negué siempre.

¿Lo dice en alusión al ministro Velasco?
Si defiendo el rol del ministro del Trabajo, también tengo que ser coherente con el que le corresponde al ministro de Hacienda. Y cuando hay opiniones distintas, alguien con legitimidad decide. Pero durante mi gestión, hubo muchas leyes y debates laborales. Eso marca la administración de la Presidenta Bachelet. De hecho, la Mandataria le pidió al ministro del Trabajo que encabezara la Reforma al Sistema Previsional. Entonces, siento que hice la pega. Me faltó uno de los proyectos más importantes: Negociación Colectiva. 

"La Concertación, como tal, Se Acabó"

Usted es del ala oficialista en el Partido Socialista y fundó "la nueva izquierda" ¿Le gustaría ser presidente del PS?
Cuando salí del Gobierno y hablé con la Presidenta le dije que tenía dos propósitos: uno, era concursar en una candidatura parlamentaria y dos, hacer lo propio para la dirección del PS. Desde hace mucho tiempo que tengo esa idea. 

¿Hoy es cuándo?
Si, porque me interesa ser elegido presidente. Quiero que la soberanía del partido se pronuncie y me elija. Y tengo un gran reconocimiento por cómo se ha dirigido el partido, pero también creo que se deben mejorar cosas. Sobre todo, porque el contexto es distinto: seremos oposición. 

¿Y le gustaría o sueña con ser Presidente de la República?
No me lo he planteado. Las cosas hay que ir viéndolas en su momento. Y hemos perdido algo que es central y es una de las razones de la derrota: la vocación de ser mayoría. El exceso de autoritarismo y la dispersión conspiran con la vocación de ser mayoría. Para ser mayoría en Chile no basta la izquierda. Hay que encontrar un liderazgo que pueda articular la izquierda con el centro. 

¿Está dispuesto a liderar el llamado de articular las mayorías?
La tarea del PS es tener la capacidad de articular un reencuentro entre el centro y la izquierda. Es una nueva izquierda. El contrato que firmemos nos permitirá construir esa mayoría. Estoy dispuesto a enfrentar ese desafío, pero entiendo que la política es en base a un esfuerzo colectivo. 

Entonces ¿no descarta ser candidato a la Presidencia?
Uno nunca puede descartar nada en la vida. No nací para ser parlamentario y tampoco pensé ser ministro. Y me sentí muy cómodo siendo ministro. Lo encontré sensacional.

¿Por qué ganó las elecciones presidenciales Sebastián Piñera?
Porque nosotros hemos cometido dos errores. Uno, es la desconsideración del mundo popular y eso nos pasó la cuenta. Y además, perdimos la capacidad de ser mayoría. La Concertación de pronto se disfrazó y ahora está de moda el progresismo ¿Qué es eso?

¿Quizás Osvaldo Andrade le hubiese ganado a Sebastián Piñera?
No. Siento que la sociedad chilena quería un liderazgo, pero no desde la izquierda.

¿Qué nombre le podría haber ganado a Sebastián Piñera?
José Miguel Insulza era un buen nombre. Esto es ficción. Eduardo Frei hizo una gran campaña. Reconozco su esfuerzo, pero el centro lo copó y ahí perdimos la mayoría. 

¿Es el fin de la Concertación?
La Concertación, como tal, se acabó. Sin embargo, el reencuentro entre el centro y la izquierda es el fundamento de coalición. Hay que plantearse una coalición que dé el ancho. 
"Hay que Tener un Salario Justo"

¿Qué le diría a la nueva ministra del Trabajo?
El déficit en Chile, en materia laboral, tiene que ver con la ausencia de confianza y de diálogo en el mundo del trabajo. Es un tema penoso. Por lo mismo, el desafío es generar instrumentos para que se pueda desarrollar ese diálogo y eso significa aplanar la cancha, para que el trabajador y el empleador se miren de igual. Una vez Bruno Phillipi (ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa) dijo algo que me dejó marcando. "Nos interesa que los trabajadores se organicen, pero que no sean tan musculosos". 

¿Tiene pensado encabezar alguna moción?
Integraré las Comisiones de Trabajo y Vivienda. Y me gustaría que se legisle sobre la AFP estatal y que se discuta sobre diálogo social. 

¿Se debe aumentar el salario mínimo?
Hay que tener un salario justo. Y lo justo es lo que negociemos, pero mientras no tengamos un equilibrio adecuado habrá que tener un piso, que puede desaparecer cuando los actores de la conversación sean más musculosos (risas).

EN POCAS PALABRAS

Salario Mínimo: Necesidad en un mercado laboral como el que tenemos.
CUT: Referente inestimable de los trabajadores. 
Subcontratación: Estoy en contra de la subcontratación impropia. Hay que terminar con ella.
PS: El gran desafío de articular la oposición.
La Moneda: (Risas) Un edificio.
Colo-Colo: No... el eterno, pues.
Puente Alto: Lo más lindo que hay. También La Pintana. Por su gente.
Triple: Soy de una época en que el triple no existía. Todos valían dos puntos.

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