"Prefiero trabajar con grandes personas que con brillantes ingenieros"

Publicado el 2010-02-22

Es una de las personas que más patentes de invención tiene en nuestro país y otras varias repartidas por el mundo. Es inquieto por naturaleza y no se queda sólo con ser Director de Tecnología Aplicada en Codelco Norte, sino que lidera varias actividades comunitarias. Por Gabriel Olmos

Nacido en Concepción, de padre italiano y madre chilena, Andrés Reghezza tiene una historia de vida con diversos momentos que lo han fortalecido y lo han hecho dar varios empujones en su trayectoria que no termina en la Dirección de Tecnología Aplicada de Codelco Norte, sino que va más allá. Es también Presidente de la Asociación Gremial de Profesionales de la Universidad de Concepción en la provincia El Loa, Presidente del Automóvil Club de Chile sede Calama y también fue parte de la gestación del Club de Deportes Cobreloa en el año 1976.

Inquieto por naturaleza, siempre ha buscado no sólo ser un buen profesional, sino que también ha querido contribuir con otro tipo de aportes en todos los lugares donde ha estado.

Su vida fue marcada a los cinco años, cuando falleció su padre que tenía un gran negocio en Concepción. "Mi padre era una persona de muy buena situación económica, estaba muy bien consolidado. Tenía un negocio gigante en Concepción y, tal vez, de haber vivido mi padre, probablemente podría haber terminado detrás de un mostrador y no tener una carrera universitaria, en fin%u2026 Pero eso de estar distante de alguien que es tan importante para uno, como es el padre, a uno lo marca de una u otra manera", comenta.

¿Qué lo llevó a estudiar si dijo que podría haber terminado detrás de un mostrador?

Siempre fui un muy buen estudiante del colegio (Instituto de Humanidades de Concepción). Tenía mucha facilidad para los números y las letras. Podría haber sido médico, que me gustaba mucho, pero terminé ingeniería en los 6 años que correspondía. En esos 6 años no fui para nada mateo, me gustaba mucho el deporte y también la actividad política y social. Fueron años muy bonitos y, de hecho, todavía nos seguimos juntando con el curso en el que estudiamos en la universidad y ahora se han agregado las esposas y la familia. Estoy hablando de hace 43 años. Cuando estudié en la universidad en la época de los 60, eran años políticamente muy duros. Eran tiempos de la revolución, del Che Guevara, el Chile de la Nacionalización del Cobre, los tiempos de Allende.

¿Cuándo llegó a Chuquicamata?

A mediados del año 72, cuando terminé la universidad como ingeniero civil metalúrgico. Entré a trabajar en lo que era la Compañía de Cobre Chuquicamata y en 1973 el golpe militar me pilló acá en la zona. Dentro de ese período tuve momentos difíciles, mi nombre salió en el bando 174 de la provincia El Loa y debía ser expulsado de la división junto a otras diez personas. Fui el único que volví de ese grupo y seguí trabajando sin problemas hasta el año 1977.

Fueron tiempos bien bonitos y en 1976 estuve en el proyecto de Deportes El Loa, que a comienzos de 1977 generó la formación de Cobreloa, que tuvo un arranque espectacular y espero que vuelva a asomar el sol para mi equipo.

En 1977 volví a la Universidad de Concepción, estaba solo en ese entonces. En Calama la vida era mucho más árida que ahora. La televisión venía desfasada tres días con Santiago, los diarios llegaban días después, el tráfico aéreo era muy distinto, no habían entretenciones y, en ese tiempo, vivir acá era ideal para matrimonios jóvenes que recién estaban empezando, pero para uno que estaba soltero, sólo buscaba irse de la zona después de un cierto tiempo y las distancias parecían monstruosas, los caminos eran medias pistas, prácticamente, de tal manera que a mediados de 1977 me fui a la Universidad de Concepción y cuando llegué ahí conocí a mi señora con quien hemos conformado un lindo matrimonio con tres hermosas hijas y un nieto.

¿Y cuándo vuelve?

A comienzos de 1991. Nos vinimos y pasamos unos hermosos años hasta que el campamento se trasladó a Calama y desde el año 2004 estamos en esta ciudad. Mis hijas están estudiando afuera y mi señora trabajando, ella es profesora de básica y hace clases en el Colegio Chuquicamata.

¿Lo marcó estar en Calama y luego volver?

Siempre me gustó la investigación, crear mundos nuevos y el mejoramiento de los procesos. Eso se acentuó cuando estuve trabajando en la universidad, eso definió mi ruta de optimizar procesos y buscar siempre nuevas soluciones. Siempre me gustó buscar explicaciones convincentes y robustas de lo que está pasando y, por lo tanto, siempre me gustó la innovación, la investigación y los nuevos desarrollos. Y el cargo que tengo actualmente (Director de Tecnología Aplicada) resume muy bien esa gama de gustos.

¿Este es el cargo que más lo llena de los que ha tenido en Codelco Norte?

Sin duda. Porque está muy lejos de lo rutinario, siempre hay un mañana distinto, nuevos inventos, nuevos procesos, nuevos conocimientos. La verdad es que en este tipo de actividades me parece que uno no pude quedarse con lo que ya estudió. Siempre hay nuevas cosas para aprender. Al final, uno llega a la conclusión de que mientras más sabe y más conoce, mucho más le falta por aprender, conocer y estudiar.

¿Siempre ha tenido actividades anexas a su trabajo?

Siempre. En todos los lugares donde he estado, he tratado de entregarle algo a la comunidad. Por ejemplo, acá en la zona soy el Presidente del Automóvil Club. Por muchos años ha sido la sede mejor manejada por el directorio. He estado en diferentes proyectos y mi sueño ha sido traer a esta zona universidades poderosas que pudieran tener acá sedes. Quisiera que en Calama existan grandes centros de investigación minero metalúrgicos y así pueda tener una proyección internacional importante.

¿Siempre fue así, siempre le interesaron otras actividades además de su trabajo?

Siempre, en la universidad no fui un alumno cualquiera. Fui seleccionado de fútbol, dirigente deportivo, de hecho, acá en la zona soy Presidente de la Asociación Gremial de ex alumnos de la Universidad de Concepción. Aquí se reúnen médicos, dentistas, ingenieros, profesores%u2026 Tenemos una relación súper cercana con la gente de la universidad y apoyamos a estudiantes de baja condición económica, pero que tengan ganas de estudiar en Concepción, tenemos un sistema de becas que premia a los mejores estudiantes que son alumnos de la provincia El Loa. No concibo una persona que no tenga ganas de ser un aporte en la comunidad en la que vive. Las personas que hacen historia, que dejan huella, son las que dan un granito de arena a su comunidad. Yo quiero decir más adelante que Calama me entregó mucho, pero yo también di mucho a Calama.

¿Usted es la persona que tiene más patentes en el país?

No sé si soy el que más tiene, pero tengo varias. En Chile tengo sobre 30 y una cantidad de patentes en el extranjero: Estados Unidos, México, Australia, Perú, Sudáfrica, por nombrar algunos y también en la comunidad europea. Son trabajos que he realizado acá en Codelco, pero también en la industria del hierro donde estuve y en la universidad, principalmente.

¿Aconseja patentar las ideas?

Mucho tiempo se habló sobre la conveniencia de patentar. Lo que pasa es que hay varios casos, pero siempre es recomendable hacerlo porque la patente es una herramienta que el país le da a una persona o a la empresa por medio de la cual protege la invención por un cierto período de tiempo. Entonces, si tengo una patente, la aplico y nadie puede copiármela porque puedo iniciar acciones legales. Si no lo tengo patentado, pierdo toda propiedad sobre ese invento.

¿Cuál es la clave de su éxito?

Parto de la base de que no existe ninguna idea que sea tonta, ni tampoco ninguna idea que, por el hecho de provenir de una determinada persona, es lo que haya que hacer. Todas las ideas son meritorias, todas deben ser analizadas y en esto la base está en sumar y multiplicar, no en restar ni dividir. No es mejor la idea mía a la tuya porque yo soy jefe. Eso existía antes y ese camino no conduce a lo que uno busca. Acá el camino que sirve es el de la integración, el del respeto, donde la suma y la multiplicación de esfuerzos siempre será mucho más ventajosa que la resta o la división de los mismos. Tomando como base el respeto por y hacia las personas, ésa la clave del éxito. Cuando uno trabaja con buenas personas con principios y valores, que tienen respeto y lealtad, vale más que trabajar con personas brillantes profesionalmente. Prefiero trabajar con grandes personas que con brillantes ingenieros.


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